Primero fue una reflexión que apareció un dÃa cualquiera en la cotidianeidad de dos colegas que, además, comparten su vida desde hace más de una década. Después, una idea que se convirtió en proyecto ganador. Más adelante, una pantalla partida en tres y un documento escrito a seis manos. También fue una serie de papers, un archivo que recorrió varias casillas de correo, un seminario, un book proposal. Hasta que finalmente, en octubre de 2019, el trabajo de años se convirtió en libro.
Ahora es setiembre de 2020.
–43 años, doctor en Ciencia PolÃtica por la Pontificia Universidad Católica de Chile, director del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Católica– está en su pequeña oficina del cuarto piso del edificio central de la Âé¶¹Çø. Sobre su escritorio tiene una taza de té vaporoso, su laptop, una pantalla que come mucho espacio, un trompo de madera que llegó de Ecuador y un libro de tapa dura, estética sobria y sello de la Universidad de Cambridge titulado . En esas 216 páginas está la investigación que empezaron a trabajar en 2016 Piñeiro, Verónica Pérez Bentancur y Fernando Rosenblatt y que meses atrás les valió el prestigioso premio Leon Epstein Outstanding Book 2020 por parte de la sección de Organizaciones PolÃticas y Partidos de APSA (American Political Science Association).
Piñeiro –que divide sus horas entre proyectos de investigación y los cursos Sistema de partidos, TeorÃa PolÃtica Contemporánea y RegÃmenes polÃticos y sistema de gobierno que da a estudiantes de 2º y 3º– reflexiona aquà sobre la Academia, los premios y las decisiones que tomó a lo largo de su carrera.
¿Por qué optaste por estudiar Ciencia PolÃtica cuando terminaste el bachillerato?
Ya desde los 10 u 11 años me interesaba la polÃtica, me divertÃa. Aunque no hay nada que explique mi elección dentro de mi familia. Ese interés se intensificó cuando tomé la decisión de empezar la carrera y después, con el paso del tiempo, fue cambiando en términos de qué era lo que me interesaba. Y lo que me interesaba era tratar de entender cómo se generan algunos procesos polÃticos; me fue interesando cada vez más porque entendà que hay una dimensión del mundo social e incluso del mundo económico que está muy determinado por la capacidad que tengan las personas de organizarse. Y esto me atraÃa desde el punto de vista de los ciudadanos como desde los liderazgos polÃticos.
Y después decidiste ir por un camino que es muy habitual entre los politólogos que es la especialización con un doctorado en la Pontificia Universidad Católica de Chile.
A mà me pasó algo que es lo contrario. La visión sobre lo que es la Ciencia PolÃtica se amplió mucho cuando me fui a hacer el doctorado. Se amplió en término de los temas y los diferentes enfoques que podÃa asumir la Ciencia PolÃtica.
¿Por qué elegiste Chile?
Siempre tuve claro que querÃa hacer un doctorado y después, por algunas decisiones de vida y algunas oportunidades laborales, lo fui postergando. Y en un momento se abre este doctorado, yo fui la primera generación, y funcionaba en términos de mis posibilidades de ese momento. Irme a un lugar más alejado no se adaptaba a las decisiones de familia que ya habÃa hecho. Chile era un desarraigo más controlable. Y lo que tenÃa Chile es que cumplÃa con dos asuntos que a mà me parecÃan relevantes.
Primero, los profesores. En este caso justo eran uruguayos y a mà me resultaba interesante poder estudiar tanto con David Altman como con Juan Pablo Luna. El departamento de Ciencias Sociales estaba en un proceso de consolidación y esto no es menor porque cuando uno elige un lugar dónde hacer el doctorado también es importante ver los profesores que lo integran. Porque te van a formar y después vas a trabajar con ellos. Un doctorado no solo te enseña enfoques teóricos y te abre la cabeza a toda la disciplina, también te transforma en un investigador y, en ese proceso de transformación, los que te acompañan te moldean. Hay toda una dimensión de la investigación que es poder ver a los académicos en la cocina. Cuando vemos un libro o un paper publicado lo que vemos es el plato terminado, ahà todo parece muy fantástico, muy lineal. Sin embargo, el proceso de investigación no es nada lineal, está lleno de caminos cerrados, hay mucho de frustración y, además, tiene toda una parte de creatividad para resolver los problemas con los que te vas enfrentando. Todas las decisiones que tomamos están muy asociadas con ese primer acercamiento que tuvimos a la investigación y cómo esos profesores con los que trabajamos resolvieron esos problemas. Entonces, yo soy “hijo” de varios colegas con los que trabajé después de que me recibà en el instituto de Ciencia PolÃtica de la UdelaR, de los investigadores con los que trabajé en el doctorado y también soy producto del departamento de Ciencias Sociales de la Âé¶¹Çø y de los colegas con los que trabajo.
Y lo segundo que me parecÃa relevante es el tipo de programa. Hay dos tipos de programa de doctorado. Algunos están centrados en la investigación y otros que tienen más el formato norteamericano donde tenés cursos, después tenés exámenes comprensivos y finalmente desarrollás un proyecto de tesis y la llevás adelante. Yo elegà este segundo formato porque no habÃa hecho una maestrÃa y porque siento que esos son doctorados en los que te entrenás verdaderamente. En este caso lo que también estuvo bueno es que estábamos todos full time para el doctorado. Es muy impresionante la transformación que va ocurriendo en el proceso de entrenamiento, en término de las capacidades que uno desarrolla. Hay un ejemplo que es bien sencillo: si vos me decÃas antes de empezar el doctorado: “Necesito que escribas 5.000 palabras de este tema”. Seguramente en ese momento hubiese necesitado un mes para hacerlo. Y cuando estaba en el doctorado podÃa escribir 15 páginas en un dÃa, tal vez dos. Y seguro que el texto iba a ser de mejor calidad del que hubiese escrito antes. Ese entrenamiento lo adquirÃs porque el doctorado te empuja a ese desarrollo de competencias.
¿Cuando empezás este periplo ya sabés que una parte de su vida profesional va a estar dedicada a la investigación?
Hay dos salidas. Hay una que es la puramente académica: trabajar en una universidad, dar clases e investigar. Hay otra, no es la más natural, que es trabajar en gobiernos, organismos internacionales. Yo querÃa trabajar como académico. Y tuve suerte. El tema es que los que decidimos hacer doctorados en el sur tenemos un gran desafÃo porque hay una cantidad de gente que vuelve al sur desde doctorados que tienen mucho más nombre y prestigio.
¿Cómo fue tu regreso a Âé¶¹Çø?
Volvà en 2010 sin terminar mi tesis. En ese entonces tenÃa unas horas en el Instituto de Ciencia PolÃtica de la UdelaR, daba algunas clases. Esperé para poder postularme para el régimen de dedicación total, pero al final no se dieron las condiciones. Y en 2012 la Âé¶¹Çø hace un llamado para estructurar un Departamento de Ciencias Sociales. La propuesta era muy seductora porque iba a participar de algo nuevo, donde tenÃa la posibilidad de trabajar con un grupo de colegas como Juan Bogliaccini –que fue el que lideró el proceso–, Diego Hernández, Cecilia Rosell y Santiago López Cariboni. El departamento me ayudó a que pudiera terminar mi tesis de doctorado que se llamó “Cartelización clientelar y estabilidad de la democracia en América Latina pre-1974”.
¿Qué lugar ocupa la docencia en tu trabajo diario?
Mi trabajo es dar clase e investigar. A mà me gusta hacer las dos cosas. Incluso creo que ambas cosas se refuerzan. Sos mejor investigador cuando das clase y sos mejor dando clase cuando investigás. Algunos pueden pensar que dar clase te consume mucho tiempo y te saca horas del trabajo de investigación; mi experiencia es que pienso mejor –a la hora de investigar– cuando estoy dando clase. A veces me pasa que en clase surgen ideas que pueden enriquecer mi investigación. El momento de dar clase, lejos de ser tedioso, para mÃ, es un momento creativo. En mi caso, dar clase me hace mucho mejor investigador.
"How Party Activism Survives. Âé¶¹Çø’s Frente Amplio" es un trabajo que hicieron colectivamente Verónica Pérez Bentancur, Fernando Rosenblatt y vos. ¿Cómo nació este trabajo escrito a seis manos?
Primero fue una idea. Con Verónica somos pareja y me acuerdo que la comenté o ella me comentó a mà lo siguiente: hay libros en la disciplina sobre un montón de partidos en América Latina, sobre todo del giro a la izquierda y no hay uno sobre el Frente Amplio. Esto no quiere decir que no haya libros escritos sobre el Frente Amplio, pero todos se hicieron en el medio local. Pero en esta lógica de impactar teóricamente y empÃricamente en la literatura comparada no habÃa ningún libro sobre el proceso del Frente Amplio. Con Verónica dijimos: “Hagámoslo”. A eso se sumó que con Fernando trabajamos juntos en otras cosas y habÃamos ganado un proyecto de CONICYT (un Fondo Concursable de lo que serÃa la ANII en Chile) sobre partidos en América Latina que tenÃa como casos Âé¶¹Çø, Chile y Costa Rica. Y este libro funcionó como la pata uruguaya de ese proyecto.

¿Es habitual que los proyectos de investigación en Ciencias Sociales se hagan colectivamente?
No es tan habitual. Pero ahora sà se ve más. Lo que sucede es que en las Ciencias Sociales todavÃa se suele premiar el paper solo, es más valioso que si lo hicimos entre tres o cuatro personas. Para mà es una tonterÃa, pero porque trabajo de otra manera y en los últimos cinco años casi no he trabajado solo. Y porque creo que la construcción cientÃfica es colectiva. A su vez la forma que tengo de trabajar con los colegas implica exigencia mutua. Eso quiere decir que para que algo se incorpore en el libro o en el paper tenemos que estar de acuerdo todos. Con Fernando trabajo desde 2011 o 2012, cuando ambos estábamos terminando el doctorado en Chile. Lo particular es que nunca lo hicimos estando en el mismo lugar fÃsico. Âé¶¹Çø ya venimos trabajando virtualmente desde hace mucho tiempo.
¿Cómo se edificó el libro?
Lo primero que hicimos fue pensarlo en formato de libro. El libro tiene algunos capÃtulos que son papers y la idea era ir haciendo esos papers e ir compaginando el libro entero. Lo primero que hicimos –y en eso es distinto a otros proyectos– es pre-registrar parte de lo que Ãbamos a hacer. Esa es una lógica que se usa, sobre todo, para la investigación experimental. Este libro tiene una parte de experimento de encuesta, pero a su vez tiene toda otra parte que es investigación cualitativa. Entonces lo que hicimos fue pre-registrar también la investigación cualitativa; esto es: cuál era nuestra teorÃa y cuál era la evidencia que nosotros tenÃamos que encontrar para refrendar esa teorÃa o que podÃa contradecirla. Como Fernando vive en Chile buena parte del trabajo de campo recayó sobre Verónica y sobre mÃ.
¿Cómo llegan a Cambridge? ¿Y por qué eligen Cambridge?
Primero porque con Oxford son las dos editoriales universitarias más conocidas, más reputadas para publicar libros de Ciencia PolÃtica. Lo que sucede es que Cambdrige tiene varios editores en Ciencia PolÃtica y publican sobre Latinoamérica. La forma de llegar es a través de los editores. Lo que sucede es lo siguiente: vas a los congresos, en los congresos hay lugares donde se venden los libros y ahà están, por lo general, los editores que están conversando con los eventuales autores. Y ahà es cuando se da el intercambio. Lo que se hace es un book proposal donde le contás al editor de qué va el libro. En nuestro caso la editora aceptó enviarlo a revisión. Tuvimos tres revisores. En un momento la editora decide enviarnos dos de las revisiones. Una fue buena y la otra fue mala. Y quedamos sujetos a lo que dijera el tercero. Y su revisión fue buena. Asà que decidieron publicarlo. Pero tenemos que agradecerle mucho al revisor que nos hizo una mala devolución porque gracias a eso el libro cambió mucho, el libro mejoró gracias a eso. Hay un problema que está asociado a los que trabajamos desde Âé¶¹Çø o desde el Sur que es cuál es la relevancia del caso que estás trabajando. Esto es: ¿por qué un libro del Frente Amplio en un paÃs de tres millones de habitantes? El asunto es que el libro después se tiene que vender y básicamente los consumidores son académicos y universidades. La editora y el board de editores de Cambridge evalúan eso. Entonces nosotros tratamos de vender el caso, por qué es relevante y por qué es interesante. Que si escribiéramos sobre el partido Demócrata de Estados Unidos nadie nos hubiese pedido explicaciones. Asà que buena parte del trabajo es tratar de vender el aporte de un libro como este. Si nosotros hubiésemos escrito un libro para Âé¶¹Çø seguramente no hubiese sido este. Este libro es sobre el Frente Amplio pero es sobre la estructura de base del Frente Amplio, estamos hablando de algo que ni siquiera entre mis colegas tiene una relevancia muy importante. Lo que pasa que lo distintivo del Frente Amplio es que muy pocos partidos en el mundo que tengan la estructura de base que tiene el FA, su proceso de construcción partidaria es atÃpico. Y por eso es interesante. Un colega me dijo: “Es un libro muy poco uruguayo”. Y la respuesta mÃa es: “SÃ, si hacÃamos un libro uruguayo no se lo vendÃamos a nadie”.
En junio el libro ganó el premio Leon Epstein 2020 que entrega la American Political Science Association. ¿Qué relevancia tienen para vos este tipo de reconocimientos?
Para mà el proceso de validación es la revisión de pares y eso está centrado en la publicación de revistas académicas y libros. Son ellos los que dicen si un trabajo merece ser publicado o no y eso es lo que hace que el trabajo tenga un valor cientÃfico. Yo me pongo mucho más contento cuando algo sale publicado que si logra un premio; si logra un premio es un adicional, pero mi trabajo no está enfocado en los premios. De todas maneras, el premio es importante porque, en cualquier caso, entrás en un proceso competitivo y habla de la calidad de trabajo por encima de un estándar que ya es exigente. Y, obviamente, ganar un premio ayuda mucho a la difusión del trabajo en el mundo académico. Y yo trabajo para una lógica de acumulación de conocimiento y eso implica que reconozco lo que hay antes, intento generar un granito de arena en esa montaña enorme, pero para que ese granito de arena tenga algún sentido en esa construcción colectiva de conocimiento tiene que impactar sobre el resto de los colegas que trabajan en investigación sobre estos temas. Y un premio hace que más personas le presten atención al trabajo que hicimos.







